¿Ciencia o Gerencia? la gran necesidad en Logística y Supply Chain.


América Latina está frente a un panorama exigente, incierto y lleno de oportunidades -y al mismo tiempo lleno de amenazas. Las empresas de nuestra región compiten con grandes compañías de talla mundial para las que los recursos, la experiencia y la tecnología hace décadas dejaron de ser falencias y hoy constituyen su estandarte. En este contexto, nuestros profesionales están frente a una enorme decisión con consecuencias que sobrepasan por mucho los beneficios personales y se enfilan hacia un impacto enorme: todos nosotros nos preguntamos, o aún nos seguimos preguntando…

¿ Debo enfocar mi carrera hacia la ciencia o la gerencia ?

Existen muchísimos puntos de vista desde los cuales abordar esta pregunta, casi todos ellos convergen en el hecho de que estas dos facetas son indivisibles. Pero, a pesar de que nunca podremos separarnos por completo de una o de la otra,  es cierto que existen áreas organizacionales, enfoques y profundidades en nuestras disciplinas que se sesgan más hacia las habilidades y actividades gerenciales y de gestión, o hacia aspectos que requieren mayores niveles de especificidad y conocimientos profundos en áreas muy puntuales del negocio.

Podría parecer que este punto de vista desvirtúa una u otra faceta de la disciplina, mas no es el caso. A modo de aclaración, tomemos por ejemplo una empresa manufacturera de envases:

Al presentarse una caída en la productividad, toda la organización reacciona y comienza a investigar qué sucede, cómo solucionarlo y establecer lo alcanzado como un cambio definitivo en sus procesos. Desde las áreas gerenciales se identifican los departamentos de la empresa en los cuales se están presentando las mayores ineficiencias, se miden los efectos negativos y se traza una línea de acción y metas de mejoramiento a ser logradas, todo ello en consonancia con las finanzas, la estrategia y las perspectivas de la empresa.

A su vez, desde las áreas científicas o técnicas de la organización, se investiga a fondo con el uso de herramientas cualitativas, cuantitativas (y también gerenciales) la mejor manera de alcanzar dichas mejoras, así como la forma de mantener las mejoras a través del tiempo, basándose en conocimientos profundos acerca de la operación del esquema de producción, flujos logísticos y curvas de aprendizaje de todos los empleados involucrados en estas mejoras. Todas estas soluciones, dentro de las posibilidades técnicas, tecnológicas y funcionales de la empresa.

Sólo desde ambas aproximaciones  y de manera conjunta será posible lograr las mejoras necesarias.

Queda claro que ninguna área es mejor, más necesaria o más relevante que la otra. Se trata de una simbiosis indisoluble, en donde ambas facetas de las disciplinas administrativas dependen de la otra para alcanzar los objetivos globales de la organización. Aún así, hoy en día se presenta una notable y no muy afortunada situación en la cual hay demasiados gerentes, pero muy pocos ejecutores.

Cada industria es diferente, y las situaciones que se presentan en ellas son tan distintas que generalizar es un sin sentido. Aún así, al menos en las industrias que se apoyan fuertemente en la logística y supply chain para lograr el éxito de sus operaciones y esquemas de negocio, se presentan muchísimas ocasiones en las cuales existen problemas operacionales claramente identificados y medidos, pero para los que la organización no está preparada para solucionarlos y mejorar de manera definitiva sin tener que incurrir en peligrosas inversiones en consultoría, capacitación, software e incluso infraestructura.

Hasta ahora, al encontrarse con que no cuentan con los recursos humanos ni el conocimiento disponible, muchas empresas se decantan por la consultoría externa como medio para encontrar (y principalmente ejecutar)  las soluciones a problemas que de antemano conocen. Este enfoque, aunque válido y necesario en muchos casos, siempre resulta costoso y riesgoso, pues nunca está 100% garantizado el éxito de la implementación de las mejoras propuestas por los consultores externos.

En otras palabras, las empresas tienen una falta de personas dedicadas a los aspectos técnicos y científicos (al menos en logística y supply chain management) para afrontar por sí mismas los desafíos constantes y siempre cambiantes de sus cadenas de abastecimiento y el papel que juegan en ellas. Esta situación, que está esparcida a lo largo de las industrias en nuestra región latinoamericana, pone en riesgo nuestra competitividad y la posibilidad de afrontar los mercados internacionales, al igual que los locales que cada vez son más internacionalizados, sin morir en el intento.

Un ejemplo claro y desafortunado de este tipo de falencias técnicas, tecnológicas y principalmente de conocimientos profundos en áreas científicas productivas es el caso del sector agrícola en Colombia:

Durante más de una década estuvo en negociación, preparación y debate político y económico el TLC (tratado de libre comercio) con los Estados Unidos (U.S.A).  Durante todo este tiempo, las industrias agrícolas pudieron haberse puesto punto en materia tecnológica, científica y comercial para estar preparadas para lo se avecinaba, y aunque durante años no estuvo claro cuándo se tornaría en una realidad dicho tratado, lo único cierto es que sucedería tarde o temprano.  A su vez, se fueron sumando iniciativas de tratados con la Unión Europea, varios bloques económicos Asiáticos y acuerdos y tratados comerciales con países hermanos en América Latina. 

Sin entrar en ninguna discusión acerca de la pertinencia o suficiencia de las medidas de mitigación de impacto económico por parte del gobierno, pues es una discusión aún abierta y con demasiadas aristas, y en general está claro que hizo falta presencia, apoyo y solidez institucional y ejecutiva para dichos fines, lo cierto es que las industrias tuvieron más de 10 años para prepararse para lo que venía de una u otra manera, bien fuese por sus propios medios, mediante asociaciones entre empresas y sectores económicos, o ceñidas a iniciativas privadas o públicas de mejoramiento de la productividad y la competitividad. 

Desafortunadamente, este no fue el caso, y hoy en día muchos sectores agrícolas están enfrentando enormes dificultades para mantenerse al ritmo de la nueva dinámica comercial y nuevos y más altos estándares de competitividad. Tal vez, con personas y perspectivas más enfocadas hacia los aspectos científicos, estas brechas hubiesen podido ser cerradas a tiempo.

 

En logística y supply chain los desafíos son igualmente apremiantes, con el agravante de que la velocidad a la que se dan los cambios y el tiempo que tenemos para responder a ellos son muchísimo más urgentes. Las personas capaces de analizar, investigar y desarrollar nuevas soluciones en los esquemas logísticos, operacionales y de interacción con otros eslabones de la supply chain serán quienes permitan a las empresas reaccionar rápida y eficazmente ante las nuevas dinámicas de competitividad de talla mundial. Además, desde un punto de vista del mercado laboral, dichas características aún son difíciles de encontrar, por lo que los profesionales que puedan ofrecer estas capacidades son de altísimo valor para cualquier compañía consciente del entorno en el que se está desenvolviendo.

Así que, a la pregunta formulada al principio de este artículo, respondemos que ni la ciencia ni la gerencia son mejores o peores, pero definitivamente las facetas científicas de nuestra disciplina ofrecen enormes oportunidades para todos los profesionales hoy en día.

 

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